
Cantona, de 42 años y que se dedica al cine hace ya más de una década, pensó primero en una película más ingenua sobre su relación con los hinchas. Fue a ver a Ken Loach, de 73, un cineasta que ama el fútbol, al punto que aportó dinero para salvar y ser accionista del Bath, el club de la hermosa ciudad medieval en la que vive junto con Lesley, su esposa desde hace 47 años. Loach, que hace años rechazó una distinción de la Reina Isabel "porque el Imperio Británico es un monumento de explotación y conquista", es famoso por sus películas sociales, de clase obrera y actores desconocidos. En muchas desnudó también su amor por el fútbol, como la del alcohólico desocupado Joe, entrenador de un equipo de mala muerte en el film "Mi nombre es todo lo que tengo". Paul Laverty, el guionista de Loach, fanático del Celtic, dio vuelta la idea original de Cantona. "ManU-fique!", respondió, genial, el ex futbolista de Manchester United. A Loach le gusta el fútbol audaz. Como sus películas, en las que se niega a mostrar el guión completo a los actores. Evet (el Eric del correo) no sabía que el propio Cantona actuaría hasta que se dio vuelta en plena filmación y vio al original.

"I am not a man. I am Cantona", le dice el ex jugador a su admirador. Cantona, con su inglés forzado, repitió la frase cuando presentó el film en Bath, donde recaudó dinero para el club de Loach. El francés aprovechó el escenario de ese club modesto para afirmar que allí está el verdadero espíritu del fútbol y no en los millones obscenos de la Premier League. Loach lo refleja. Erich Bishop y sus amigos son del FC United, la agrupación de hinchas opuestos a que su club haya caído en manos de un magnate de Estados Unidos. No quieren pagar boletos de 50 libras y que los obliguen a permanecer sentados y casi sin gritar. "Ir hoy al fútbol en Inglaterra es como ir a la ópera -me cuenta el sociólogo Gary Armstrong mientras me pasea por el imponente Emirates Stadium, del Arsenal- los viejos y fieles hinchas ahora van al pub".
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